Tópicos I

Madrid….

Te veo como una tienda de caramelos envueltos en celofanes de colores irisados. ¿Cuál coger?

Este pasado fin de semana yo me comí tres dulces musicales: Sábado, Carmen de Bizet (entre otros), Domingo tarde, El Cantor de México en la Zarzuela y por la mañana, Dahood Salim, piano en la March.

A veces el azar hace aparecer rasgos que de otra manera serían invisibles, En este caso los tres espectáculos me han sugerido algunas cuestiones  ¿Es Carmen una obra feminista? ¿Es la juventud una etapa irreflexiva y exultante? ¿Es la Opereta o la zarzuela más fácil de cantar que la ópera?

José Luis Téllez reinvindicó en su charla introductoria a Carmen como una trabajadora que se mantenía a sí misma. Sin embargo Bieto no nos la muestra como una proletaria sino como una juerguista que se mueve entre los poderosos hombres como una anguila. Don José sólo es uno entre muchos y no precisamente el más divertido ni poderoso. Si algo se resalta en esta puesta en escena es lo masculino,  tanto como motor de la acción, como protagonista absoluto de lo que vemos. Quizá el brutal momento en que arrían la bandera española e izan una mujer maltratada en su lugar puede ser resumen de esta visión.

Lamentablemente las carencias vocales de la protagonista en el primer acto acentuaban esta debilidad del personaje. No siendo seguramente una mala cantante, Anna Goryachova, hizo una habanera francamente deficiente, con un fraseo torpe y una emisión fea. De cerca se le veía el típico gesto de retraer el mentón como hacen los bajos de los coros de aficionados. Avanzando la obra mejoró su voz y para el dramático dúo del cuarto acto su timbre eslavo estaba a punto. Aquí sí que estuvo a la altura de su rol. Sumando estas dificultades vocales a su poca presencia escénica nos resultó una Carmen insuficiente.

Micaela es como el reverso de Carmen.  Una voz sedosa y bella es la de Eleonora Buratto. Su primer acto fue simplemente brillante y concitó la admiración del público. Bien es verdad que en su gran aria Je ne dis que rien del tercer acto se vino un poco arriba y acabó rayando en el grito. Quizá el momento más mozartiano de la obra tuvo una traducción casi verista. Una pequeña peca en una gran actuación.

Don José fue Francesco Meli. Su voz grande conviene al papel, pero no así su fonética francesa que puede resultar chocante a veces. Tampoco resuelve con mucha brillantez algunos agudos que parecen sacrificar redondez y resonancia por volumen. Seguramente no será una referencia histórica para el papel pero su presencia vocal y física le hacen una muy buena opción para este rol.

Kyle Ketelsen, joven bajo-barítono americano, hizo un vibrante Escamillo.

Los comprimarios estuvieron muy bien servidos,  Isaac Galán estuvo brillante como Zuñiga. También destacó Lydia Viñes en su Mercédès.

El coro y la escolanía cantaron estupendamente. La batuta de experto de Marc Piollet llevó la orquesta más por el camino de la intensidad que del refinamiento, una opción que es coherente con la puesta en escena y que sin duda añade diversión. La marcha de los toreros con toda la escena dando saltos es de las cosas que hacen las delicias de aquellos que no van casi nunca a la ópera y de paso alivian a los aficionados que los hemos convencido para ir: esta vez se han divertido!

Continúa

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